numero  56  dicembre 2004Indice articoli in lingua originale

TRAS LA DERROTA
Antonio Garcia Santesmases  

En pocas ocasiones unas elecciones norteamericanas han sido seguidas con tanta atención como las elecciones del pasado 2 de noviembre. En España las elecciones han sido contempladas como un momento decisivo para ratificar la política exterior del gobierno de J.L.R.Zapatero. Por ello mismo la derrota de Kerry ha sido vivida como una derrota en carne propia, como si los electores que dieron el triunfo a Zapatero en marzo hubieran sido vencidos en noviembre en Estados Unidos. Como tuve ocasión de comentar en esta misma revista (1) el grito de los manifestantes en la noche del triunfo electoral decía: `Zapatero no nos falles'. Era una forma de recordar que no podía/debía traicionar su palabra; que no podía/debía volver a las andadas, a repetir la triste historia de los años ochenta cuando el partido socialista ganó las elecciones con la promesa de convocar un referéndum para sacar a España de la Otan y acabó convocando un referendum para pedir la permanencia en la Alianza atlántica. Aquella decisión se avaló con toda clase de argumentos favorables a distinguir cuidadosamente entre la weberiana ética de la convicción y la ética de responsabilidad, o dicho de otra manera entre los principios morales y el realismo político al que Felipe González se debía atener como gobernante(2) Ya desde su primer viaje a Alemania en 1.983 Felipe González se solidarizó con la doble decisión de la Otan, con el despliegue de los euromisiles y con la política del canciller Köhl . No era ésta la posición de la socialdemocracia alemana que estaba en la oposición pero Felipe González prefirió el acercamiento a la democracia cristiana a secundar las tesis del partido de W.Brandt. Eran los tiempos de R.Reagan y de M.Thatcher y la política de González optó por un acercamiento a la Alemania de Köhl como vía para encontrar un acceso al poder norteamericano; la Francia de Mitterrand quedó relegada a un segundo plano. El recuerdo de aquellos hechos sigue presente en la opinión pública española. Sigue presente en las personas de cierta edad y es , sin embargo,desconocido por las nuevas generaciones, por ello nada más conseguir el triunfo electoral fueron muchos los electores maduros que temieron que Zapatero acabara por olvidar su promesa de retirar las tropas de Irak. La sorpresa vino cuando decidió, nada más ser investido por las Cortes como primer ministro, a las 48 horas, tomar la decisión de dar la orden de retirada de las tropas de Irak. A muchos electores jóvenes les parecía la cosa más natural cumplir con la palabra dada, los que tenemos más edad ,debemos reconocer, que no salíamos de nuestro asombro. Esta decisión despertó todas las alarmas a la espera de lo que ocurriera en las eleccions norteamericnas. La decisión simbolizaba un cambio en la política exterior española. Pasados los meses Zapatero supo aprovechar la tribuna de Naciones Unidas en el mes de septiembre para explicar a la Comunidad Internacional el sentido de su decisión y su propuesta de futuro. En sintesis Zapatero recordó que venía de un país que llevaba sufriendo el terrorismo de Eta más de treinta años y que acababa de tener el triste privilegio de ser el primer país europeo en ser víctima de un atentado del terrorismo islamista que había ocasionado 200 muertos. La experiencia de estos años de lucha contra el terrorismo le permitía afirmar que no hay atajos en la lucha contra el terrorismo, que no es posible combatir la peste terrorista sin conocer sus causas y que no es viable a largo plazo mantener una lucha contra el terrorismo sin respetar los principios de la legalidad internacional y sin garantizar la protección de los derechos humanos. Frente al choque de civilizaciones abogó por una alianza entre las civilizaciones(3) Esta posición provocó inmediatamente la reacción de las fuerzas conservadoras españolas que ridiculizaron su postura y no pararon de demonizarle aludiendo a su incapacidad para entender la política internacional, a su falta de realismo, a su idealismo trasnochado, a su quijotismo delicuescente... Para mayor contraste el mismo día en que Zapatero hablaba en Naciones Unidas el anterior presidente del gobierno daba una conferencia en la Universida de Georgetown donde exponía `Siete tesis sobre el terrorismo' en las que volvía a reafirmarse en su idea de que todos los terrorismos son iguales ( sin pararse a analizar sus causas para `no hacer el juego' a los terroristas) y todos deben ser combatidos contundentemente , sin poner obstaculos a los países capaces de contestar a la barbarie terrorista con metódos eficaces. La eficacia pasaba por Bush, por Putin y por Sharon. Aznar hizo campaña a favor de Bush , visitó a Putin y a Sharon y como premio fue recibido por Bush en la Casa Blanca tras el triunfo electoral(4) Antes del 2 de noviembre los españoles teníamos encima de la mesa dos propuestas, podíamos optar por la `Alianza de civilizaciones' de Zapatero o por la `Guerra contra el terrorismo' de J.M.Aznar. La esperanza para la propuesta de Zapatero se cifraba en un triunfo de Kerry. Se deseaba su victoria para salir del aislamiento en que había quedado el gobierno español. Al producirse el triunfo de Bush muchas de las expectativas parecen malograrse y todos los temores vuelven a aparecer. Es cierto que algunos analistas han planteado que el triunfo de Kerry hubiera exigido una implicación activa de los gobiernos europeos en la guerra de Irak, una guerra que con Bush o con Kerry, es un avispero del que uno siempre saldrá malparado. El triunfo de Kerry podría en efecto haber exigido una modulación de la posición abstencionista europea pero la victoria de Bush amenaza con llevar a la irrelevancia la política europea, que queda situada al margen, mientras asiste impotente a la debacle en Irak y al crecimiento del odio y del fanatismo en el mundo islámico. El gobierno de Zapatero ha hecho de la necesidad virtud y ha sabido mover ficha tras el triunfo de Bush reforzando al máximo su apoyo a la política de Francia y Alemania, vinculando toda su política exterior a la posibilidad de afianzar una Europa unida que juegue el papel de contrapeso a la administración norteamericana. Evidentemente esto nos sitúa ya en el debate que se va a plantear en los próximos meses. Me refiero al debate sobre la Constitución Europea. El gobierno de Zapatero quiere aprobar el texto constitucional por referéndum el próximo 20 de febrero, quiere incluso ser el primer país que lo apruebe mediante este procedimiento. Las cosas, sin embargo, no son tan sencillas. El gobierno se encuentra con la dificultad de que los aliados que tiene para sostener su mayoría parlamentaria en las Cortes no comparten el entusiasmo europeísta del Presidente del Gobierno, o al menos, para ser más precisos, no avalan su entusiasmo por esta Constitución Europea. Sí apoyan sin embargo, la ratificación del texto gobiernos como el de Blair y partidos como el Partido popular . El bloque contrario a la guerra de Irak en el parlamento español fue muy amplío hasta el punto de que todas las fuerzas políticas estaban en contra exceptuando el Partido Popular. Algunas de estas fuerzas como el Partido Nacionalista Vasco y Unio Democrática de Cataluña ya han anunciado su posición favorable a ratificar el tratado pero ninguna de las dos son socios parlamentarios del gobierno; han anunciado su voto en contra dos fuerzas que sí son decisivas para garantizar la mayoría parlamentaria : Izquierda unida y Esquerra Republicana de Cataluña.
El esquema bipolar al que nos habíamos acostumbrado: apoyo incondicional a la administración norteamericana ( partido popular) versus crítica desde la `vieja Europa' a los designios neoconservadores (partido socialista) no se va a poder mantener en el debate sobre la Costitución Europea. El partido popular va a defender un europeísmo que no sea incompatible con el apoyo a la política norteamericana y va a alegar que esa es la postura de Inglaterra y de Italia y acabará siendo la posición de Francia y Alemania que se han apresurado, a su juicio, a recomponer su relación con Washington mientras España queda aislada por la irresponsabilidad del gobierno de Zapatero. Dos analistas de la Fundación que preside J.M.Aznar ya se han pronunciado en este sentido (5) Frente a esta postura conservadora las fuerzas de la Izquierda alternativa van a utilizar la campaña de la Constitución Europea como un momento esencial para mostrar un perfil propio frente a la política del gobierno. Zapatero consiguió el triunfo por la movilización electoral que se produjo entre votantes que no pensaban acudir a las urnas pero que decidieron castigar a J.M.Aznar . Muchos de esos votantes podían haber votado a Izquierda Unida pero prefirieron concentrar el voto en el partido socialista. El triunfo del Psoe y la derrota de Aznar, tuvo como consecuencia no querida para muchos de estos electores los escasos resultados de Izquierda Unida. A partir de ese momento la coalición de Izquierdas ha entrado en una crisis muy profunda y no encuentra banderas que permitan aglutinar a un electorado más radical. El debate sobre la Constitución Europea puede ser un momento propicio para que los sectores altermundialistas y los cercanos al Foro social europeo puedan levantar una bandera diferenciadora articulando una plataforma que subraye los elementos neoliberales de esta Constitución, el vaciamiento del Estado social y la incapacidad de vertebrar mecanismos de política económica que aseguren una corrección a todos los postulados que hoy dominan el pensamiento y la práctica económica de la Europa realmente existente. Los electores nacionalistas de izquierda- aliados de Zapatero en Madrid y de Maragall en Barcelona- subrayarán igualmente que estamos ante una Europa de los Estados que no recoge las aspiraciones de las Naciones sin Estado ni promueve el uso de las lenguas minoritarias. El gobierno de Zapatero puede pues encontrarse combatido por un partido conservador que aparece como interlocutor privilegiado de la administración norteamericana y cuestionado por unos aliados parlamentarios reacios a la actual Constitución Europea. A su favor se encuentra, sin embargo, con un hecho que ha sido decisivo en la historia de España. Me refiero a la posición de Francia. Tras las elecciones norteamericanas son muchos los analistas españoles que han tratado no sólo de ridiculizar a Zapatero como un Quijote inconsistente sino de señalar que en Estados Unidos, en los once Estados en los que la propuesta ha sido sometida a referéndum, han triunfado todos aquellos que se han opuesto a legalizar los matrimonios homosexuales. Este viento religioso conservador que ha sido decisivo en la movilización y en el triunfo de Bush ha sido leido por los conservadores españoles como un triunfo de una política basada en valores( 6). Una de las primeras medidas del gobierno de Zapatero ha sido, sin embargo, la aprobación del matrimonio homosexual. La Iglesia católica ha respondido llamando a la movilización de sus fieles contra esta medida y contra la hipótetica regulación del derecho a la eutanasia. Ha enmarcado esta batalla en una lucha en contra del laicismo del presidente del gobierno, que pretende, a juicio de teologos católicos muy relevantes, resucitar la España republicana, federal y laica, rompiendo el pacto constitucional de 1.978( 7) Más allá de la exageración retórica que hay en estas posiciones conservadoras pienso que detectan bien un hecho que está presente en la cultura política española. Así como en Francia el conjunto de las fuerzas políticas aprueba la misma política exterior y todos coinciden en la necesidad de reforzar un polo europeísta frente a la administración norteamericana, nada de esto ocurre en España. Ese consenso en Francia les permite marcar con más claridad sus diferencias en el campo de la política económica y del modelo social En el caso español las cosas son muy distintas: las fuerzas conservadoras se han ido hasta tal punto a la derecha en su apoyo inequivoco a la administración Bush y en su crítica a la posición de Alemania y de Francia, que ello provoca que la bandera europea haya quedado casi exclusivamente en manos de la izquierda política. Por ello cuando el partido popular acusa a Zapatero de apostar por un europeísmo imposible e indeseable, de ser un mero apendice de la posición francesa y de apostar por un laicismo radical, sus palabras pueden provocar el efecto contrario al que ellos desean , ya que efectivamente muchos españoles prefieren ser europeos a pronorteamericanos y siempre han sentido nostalgia de la república francesa frente a la monarquia parlamentaria española y siempre han deseado un Estado laico frente a un Estado aconfesional. No cabe duda de que el Estado aconfesional y la monarquía parlmentaria son pasos positivos frente a la dictadura de Franco pero han pasado años desde la aprobación de la constitución del 78 y la apuesta por una España federal, republicana y laica ha vuelto a aparecer en España. Esta apuesta está conectada con una Europa política, que sea un contrapeso al poder norteamericano. Diríamos que los `afrancesados' han vuelto a ocupar un lugar en el escenario. En definitiva después del triunfo de Bush se abre en España el debate sobre la Constitución Europea. Un debate que se solapa con otros debates paralelos. Más allá de los artículos del tratado, más allá de los mecanismos de participación ciudadana en la elaboración del texto, aparecen tres posiciones. El sí del partido popular es un sí a esta Europa mientras no tenga veleidades antinorteamericanas, mientras no pretenda ocupar un papel que no le corresponde, mientras no trate de hacer de contrapeso de la única superpotencia que hoy existe y que merece el apoyo inequívoco de los sectores conservadores. Entre los aliados del gobierno aparece la oportunidad de volver a hacerse presentes en la vida política y de recuperar un minimo de protagonismo recordando los derechos de las naciones sin Estado( los nacionalistas de izquierda) y reafirmando los principios del Estado social frente a una constitución con clara hegemonía neoliberal( Izquierda unida) El gobierno de Zapatero para no quedar sobrepasado por estas dos posiciones intentará jugar la carta del europeísmo de la Vieja Europa, de la que se opuso a Bush en el Consejo de Seguridad y recibió con alborozo la victoria de Zapatero. Si el eje franco-alemán se mantiene en una postura crítica con la administración norteamericana y si el parlamento europeo muestra ,en la realidad, que la no ratificación de Buttiglione no ha sido una anécdota sino el inicio de una tarea de fiscalización del ejecutivo, es decir si comienza a parecerse a un parlamento, si todo esto ocurre el gobierno de Zapatero podrá conectar con una opinión pública que sigue siendo mayoritariamene europeísta y que siempre ha sido contraria al omnímodo poder norteamericano.

Note:

A.G.Santesmases `Zapatero:no nos falles' IL Manifesto, Abril 2.004. 2) Recientemente ha aparecido un libro que relata el desarrollo del diario EL Pais en España y explica todos estos acontecimientos de los años ochenta. El libro es de M.C.Soane y S. Sueiro `Una historia de El Pais y del grupo Prisa' Plaza Janés, Madrid, 2.004 especialmente las páginas 314-334.
El discurso de J.L.R.Zapatero ante la Onu en El País 23 de septiembre de 2.004.
J.M.Aznar `Siete tesis sobre el terrorismo'
R.Bardají y F.Portero `Cuatro años por delante' Papeles Faes.
Algunos en su entusiasmo como J.Trias en su artículo `Los valores morales del socialismo' Abc, 8/11/2.004 afirma contundentemente al referirse a las propuestas del gobierno Zapatero: ` Todas estas propuestas disolutas pueden,como en un carnaval, divertirnos un rato. Pero quienes pretendemos legar un mundo mejor, ordenado y moral, el camino iniciado el 14 de marzo( fecha del triunfo de zapatero) , nos da la sensación – y ojalá sea sólo una sensación- que conduce, si no somos capaces de corregirlo, inexorablemente hacia el abismo'.
O.González de Cardedal ` ¿ Qué España?' El País 12 de octubre de 2.004.

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